¡Hola a todos!

Los primeros días siempre son complicados porque cuesta adaptarse, pero ya estamos cogiendo el ritmo. El avión despegó con una hora de retraso pero llegamos pronto a un Dublín fresco pero soleado.

El lunes empezamos las clases con un test para comprobar el nivel de las chicas y después del lunch visitamos por primera vez el centro de Dublín con los monitores irlandeses, que nos mostraron los edificios y puntos más destacados del centro de la ciudad como el Spire, el Trinity College, Temple Bar, la estátua de Molly Malone o el Ha’penny Bridge. Estuvimos un buen rato paseando por el centro para ubicarnos hasta que empezó a llover y volvimos a casa para cenar y pasar un rato con las familias.

El martes amaneció lloviendo y con mucho frío pero después del lunch dejó de llover, empezó a hacer bastante calor e incluso salió un sol radiante. Así, pudimos desplazarnos hasta el centro de Dublín y pasear hasta la catedral de Saint Patrick, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Afortunadamente, el buen tiempo continuó acompañándonos el resto del día y tras la cena visitamos el muelle de Howth, un antiguo pueblo pesquero que actualmente cuenta con una de las mejores vistas de la Bahía de Dublín y del mar de Irlanda, donde tuvimos que preguntar a los habitantes de la zona una serie de preguntas sobre la historia de la zona. Tuvimos la suerte de presenciar un atardecer precioso, aunque no vimos ninguna de las focas que se encuentran en el puerto habitualmente. No obstante volveremos pronto para probar el famoso fish & chips.